5/15/2017

LA LIGUILLA MÁS TRISTE PARA CARLOS SALCIDO

El de Ocotlán, Carlos Salcido, recuerda dos episodios amargos en la historia del Rebaño Sagrado.

Carlos Salcido.
  Carlos Salcido.


(15/MAY/2017)- Era junio de 2004. Chivas y Pumas se enfrentaban en el Estadio Olímpico Universitario y el título del torneo Clausura estaba en el aire. Un joven Carlos Salcido defendía la banda izquierda del Rebaño, pero también aparecían figuras como Oswaldo Sánchez, Omar Bravo y Ramón Morales. En la tanda de penaltis la corona se esfumó.

Han pasado casi 13 años desde aquella final y el de Ocotlán no olvida. Perder contra los felinos fue tan doloroso que las lágrimas brotaron. El calor rojiblanco les adoptó aún pese a la derrota y entonces supo que debía salir campeón con su gran amor, el equipo que le debutó en 2001 y del que partió a mediados de 2006.

"En el 2004 me tocó jugar la final con Hans contra Pumas y fue muy triste porque llegamos aquí, al aeropuerto de Guadalajara y todo el camino llegamos hasta la Minerva y venía llorando arriba del autobús, porque veía a toda la gente, todo el camino que estaba a las laterales y ahí me imaginaba el haber podido quedar campeones", relató emocionado en plena Liguilla del Clausura 2017.

La anécdota no terminó ahí. Salcido se sintió acogido por su afición y se prometió a sí mismo levantar el título de Liga; para su mala fortuna, en el verano de 2006 se marchó hacia el PSV Eindhoven, justo seis meses antes del último campeonato conseguido por el equipo, con la misma base de compañeros y bajo el mando de José Manuel 'Chepo' de la Torre.

La distancia no le impidió disfrutar: Gozó con la imagen de Bravo y Oswaldo alzando la copa y supo que el esfuerzo de sus amigos había valido la pena. Se sintió parte del campeonato, pero muy en el fondo supo que debía escribir su propia historia, aún en desarrollo a más de 10 años de distancia y con Matías Almeyda como 'pastor'.

"Si así estaban cuando quedamos en segundo lugar... fue muy triste para mí. Ahí fue donde se metió esta cosquilla de que algún día tenía que levantar y ser campeón, tratar de dar una sonrisa a la gente. Después me fui del equipo y quedaron campeones, lo sentí como si yo estuviera ahí. Veía el rostro de mis compañeros, de mis amigos y sabía lo que habían sufrido para llegar a tal instancia", agregó en conferencia de prensa.

Tras vencer al Atlas y a la espera del Toluca, el rival que 'no fue', el defensor de 37 años se mantiene ilusionado: Sabe que el trofeo está más cerca que nunca, a cuatro partidos de distancia y en manos de un grupo que combina juventud con experiencia, que merece el trofeo por su sacrificio y dedicación.

"Ahora cada vez que entramos a Liguilla imagínate lo que siento. Me siento cerca. Sabemos que es paso a paso, no puedes pensar en una cosa si no das el primer pasito. Ahí vamos. Dios quiera que me dé tiempo y piernas para alcanzar el objetivo, que no solo quiero yo, todos mis compañeros lo merecen, los veo trabajar y se lo merecen por todo lo que han aguantado años atrás", concluyó Salcido, ídolo del equipo y campeón olímpico.